Los planes de futuro que hicieron eran tan asombrosos que no llegarían a cumplirse jamás. Como el viaje a Benidorm de octubre o la fiesta en barco de finales de agosto.
Para finalizar, me gustaría terminar en primera persona, pues es mi historia y estoy harta de perder el protagonismo en ella. La última vez que supe de él era lunes. Tuve parte de culpa en ello, quizá toda, y lo sé, por mi conducta esquiva y mi modo de hacer las cosas sin preguntar a nadie. No me arrepiento de mi comportamiento, pues me hizo llegar a donde estoy ahora. El lugar donde he descubierto que el cielo no es el límite, y se llama "Nothing scares me anymore".
FIN.
jueves, 31 de enero de 2013
UN CÚMULO DE CASUALIDADES (VI).
A partir de aquel momento , todo fue lo más cercano a la magia, lo más cercano a perfecto que os podáis imaginar.
*"La lleva de fiesta, se emborracha. Ella jura no volver a montarse con él en el coche, pero se traiciona."
*"Una barca de pedales en medio del pantano, como dos náufragos perdidos. Él simula abandonarla en el agua, vuelve riéndose. Ella le moja y se ríe. Una vez en la orilla se besan. Él no para de hacerle fotos, ella finge enfadarse. Después, se ríen de nuevo. Vuelven a casa empapados en el coche verde oliva, cOntándose canciones."
*"Hacen la compra de casa. Ella no puede parar de reír, él no pega en cosas tan comunes, es demasiado elegante. Él parece confundido."
*"Descansan sobre cojines, en medio de té y cañas, de humo nocturno."
*"Él le dice que está intentado dejar de fumar. Tiene más ganas de ella que de costumbre, le comunica que si no llega en cinco minutos, fumará un cigarro. Se siente adictiva."
*"Toman algo. Él la agarra contra sí, observando los escaparates de las calles. Cosas especiales y a la vez cotidianas. Se pregunta dónde estarán en un tiempo."
*"Un baile. Luego, el alcohol hace de las suyas. Un enfado. Una llamada. Ella no se lo coge. Otra. Otra y otra. Y otra más. Al final, responde. Él solo pronuncia su nombre."
*"Fotografías nocturnas."
*"Uno de sus lugares favoritos, lleno de luces de anochecer. La lleva por sorpresa, ella sonríe."
*"Llega tarde. Ella le dice que no venga. Insiste. Se niega, puede ser muy terca. Al día siguiente aparece una hora y media antes. No puede evitar sonreír de nuevo."
*"La primera vez que conduce un coche, asustada y algo nerviosa. Se le cala varias veces. Él se burla de ella, se ríe considerablemente. No parece sufrir por su carrocería verde oliva, ni por la multa que podría costarles."
No parecía preocuparse nunca por nada. Ella debería haber sabido que tanta tranquilidad no acabaría bien, pero se sentía llena. Llena de paz.
*"La lleva de fiesta, se emborracha. Ella jura no volver a montarse con él en el coche, pero se traiciona."
*"Una barca de pedales en medio del pantano, como dos náufragos perdidos. Él simula abandonarla en el agua, vuelve riéndose. Ella le moja y se ríe. Una vez en la orilla se besan. Él no para de hacerle fotos, ella finge enfadarse. Después, se ríen de nuevo. Vuelven a casa empapados en el coche verde oliva, cOntándose canciones."
*"Hacen la compra de casa. Ella no puede parar de reír, él no pega en cosas tan comunes, es demasiado elegante. Él parece confundido."
*"Descansan sobre cojines, en medio de té y cañas, de humo nocturno."
*"Él le dice que está intentado dejar de fumar. Tiene más ganas de ella que de costumbre, le comunica que si no llega en cinco minutos, fumará un cigarro. Se siente adictiva."
*"Toman algo. Él la agarra contra sí, observando los escaparates de las calles. Cosas especiales y a la vez cotidianas. Se pregunta dónde estarán en un tiempo."
*"Un baile. Luego, el alcohol hace de las suyas. Un enfado. Una llamada. Ella no se lo coge. Otra. Otra y otra. Y otra más. Al final, responde. Él solo pronuncia su nombre."
*"Fotografías nocturnas."
*"Uno de sus lugares favoritos, lleno de luces de anochecer. La lleva por sorpresa, ella sonríe."
*"Llega tarde. Ella le dice que no venga. Insiste. Se niega, puede ser muy terca. Al día siguiente aparece una hora y media antes. No puede evitar sonreír de nuevo."
*"La primera vez que conduce un coche, asustada y algo nerviosa. Se le cala varias veces. Él se burla de ella, se ríe considerablemente. No parece sufrir por su carrocería verde oliva, ni por la multa que podría costarles."
No parecía preocuparse nunca por nada. Ella debería haber sabido que tanta tranquilidad no acabaría bien, pero se sentía llena. Llena de paz.
martes, 29 de enero de 2013
UN CÚMULO DE CASUALIDADES (V)
Sospechó aquel quince, desde el primer momento, que era el día. El día de plazo final para saber qué significaba aquello, qué tenían. Si es que existía algo.
Hacía mucho que no veía aquella película, que no la disfrutaba. "El diario de Noah". Y llegó el momento de irse, mientras todo lo que había imaginado no cobraba sentido alguno hasta que, de repente, la agarró de la muñeca y le hizo sentarse en el sofá en el que habían compartido la tarde -además de cosquillas. Él sonrió y se acercó despacio, ella se quedó muda en el sitio. Y la besó. Los detalles los ahorraré, ya sabéis cómo es un beso, ¿no? Ya sabéis que depende de la persona que te lo dé, de lo que sientas, del día en el que estés, de lo que signifique. Cosas demasiado íntimas.
Bajó la escalera sin fijarse en sus pasos, salió del portal hacia la luz del sol, y recuerda cómo se sintió en aquel momento. Ganadora. Sintió que no había nada que no pudiese lograr, ningún lugar que tuviese límites.
UN CÚMULO DE CASUALIDADES (IV).
Que jamás se arrepentiría de haberle concedido aquel saludo tan inocente era algo que pensó mientras se sentaba en el coche verde oliva, en el asiento del copiloto, al lado de la persona más alucinante que había conocido hasta el momento. Ella, tan puntual, llegó tarde a casa, habló con él. Y los días siguientes. Y montó más veces en el coche verde oliva. Cafés, un par de cervezas y mucho que hablar, mucho que contarse. Quizá fue porque no tenían a quién contárselo, nadie que costease sus sueños, nadie que les diese la ilusión para hacer una nueva historia. Y los dos juntos, decidieron apoyarse en el otro de mutuo acuerdo, pero sin decidirlo con palabras. Solo se decidió con momentos. Todo fueron estúpidas casualidades, un cúmulo de pensamientos.
UN CÚMULO DE CASUALIDADES (III).
La vida dio un vuelco alucinante un día de junio, un día como otro cualquiera. Los cumpleaños siempre le habían gustado, tenía ganas de una gran noche. Sentada en el sofá de un sótano cálido por el crepitar del fuego y las conversaciones que lo llenaban, por las risas dulces y despreocupadas. Conversaba con sus amigos, dialogaba risueña y divertida, cuando su amiga fijó la vista por encima de ella y se quedó callada, sin mover un solo músculo, dándole a entender que se diese la vuelta. Antes de hacerlo, ya lo sabía. Solo alguien producía ese efecto en las personas.
No lo recordaba tan imponente, ni tan intimidante, ni tan guapo. Tenía el pelo revuelto, con un toque despeinado que producía un efecto de perfección en su aspecto. Vestía elegante, de oscuro. Como su pelo azabache, como la copa que le tiró por encima un par de horas más tarde. Al principio, los dos fingieron no darse cuenta de que el otro estaba al lado, pero él, a veces tan descarado, decidió romper el silencio y también unas cuantas normas. Las miradas y los comentarios les persiguieron toda la noche, y siempre supo que el futuro no les dejaría así, que faltaba algo. Él también pareció pensarlo:
-Hay amigas y "amigas".
-¿Qué es ella?
-Bueno, ella es una amiga...
-Pero te gustaría que fuese lo segundo, ¿verdad?
Él sonrió.
Y el tiempo lo iba a corroborar. Aunque no tanto como ellos pensaban.
lunes, 28 de enero de 2013
UN CÚMULO DE CASUALIDADES (II).
No fue la única ocasión en la que la sonrisa enterrada entre sus comisuras estuvo presente, pero nada tuvo importancia hasta la última noche del año 2011. La oscuridad se llenaba de luces de cigarros, el sonido del pub más cercano era amortiguado por las conversaciones callejeras y alegres. Ella caminaba risueña, estaba siendo una gran noche, cuando lo vio acercarse portando un traje oscuro, tan oscuro como su pelo azabache, y una sonrisa inmensamente blanca en contraste. Fue la primera vez que vio aquella sonrisa tan pronunciada, o quizá nunca se había fijado, y fue la primera vez que se fijó en sus ojos entrecerrados y expresión feliz, como si nada malo pudiese ocurrirle.
Cuando se dio cuenta de que se dirigía a ella, supuso que todo era una broma, de muy buen gusto, por cierto, que todos saldrían gritando "¡Cámara oculta!", pero resultó no pasar nada de eso. Y los dos besos cercanos a la comisura le hicieron entender que no era una mera visita de cortesía por la triste tradición de felicitar el año a quien no saludas el resto de este. Varias miradas conocidas se clavaron en ella siguiendo la escena, se sintió flotar. Un par de conversaciones siguieron a los días siguientes, pero pronto se olvidaron los dos de aquellas pequeñeces. O digamos, más bien, que lo dejaron para otro momento.
Cuando se dio cuenta de que se dirigía a ella, supuso que todo era una broma, de muy buen gusto, por cierto, que todos saldrían gritando "¡Cámara oculta!", pero resultó no pasar nada de eso. Y los dos besos cercanos a la comisura le hicieron entender que no era una mera visita de cortesía por la triste tradición de felicitar el año a quien no saludas el resto de este. Varias miradas conocidas se clavaron en ella siguiendo la escena, se sintió flotar. Un par de conversaciones siguieron a los días siguientes, pero pronto se olvidaron los dos de aquellas pequeñeces. O digamos, más bien, que lo dejaron para otro momento.
UN CÚMULO DE CASUALIDADES. (I)
Vio pasar un coche verde. Era un color verde entre hierba oscura y aceituna, un verde que le traía el olor de los recuerdos. Cerró los ojos un momento y le vinieron a la mente muchos momentos, muchas historias pasadas. Aquella sonrisa burlona de ojos entrecerrados, aquella forma de no darle importancia a las cosas, de no preocuparse. Se podría decir que le daba la paz y calma que ella necesitaba después de tantos gritos silenciosos, después de sus malos ratos. Tranquilidad. Le transmitía una tranquilidad y una paciencia asombrosas, a lo que no estaba acostumbrada.
Cuando todo empezó, creyó vivir una especie de ensueño (o de sueño), uno de esos que solo pasan en las películas y que nunca te pasa a ti. Hasta que pasó. Recordaba a la perfección cada momento, cada día con su presencia.
Todo empezó como empiezan los días especiales, como cualquier otro.
Día en que se conocieron, en que él no la miró a ella con más ojos que los que miran a una niña, pues eso es lo que era. Ella tampoco puso demasiado interés, pero le pareció una persona un tanto especial, extraña, diferente. Ninguno de los dos imaginaba que un par de años más tarde las cosas darían un gran giro.

Cuando todo empezó, creyó vivir una especie de ensueño (o de sueño), uno de esos que solo pasan en las películas y que nunca te pasa a ti. Hasta que pasó. Recordaba a la perfección cada momento, cada día con su presencia.
Todo empezó como empiezan los días especiales, como cualquier otro.
Día en que se conocieron, en que él no la miró a ella con más ojos que los que miran a una niña, pues eso es lo que era. Ella tampoco puso demasiado interés, pero le pareció una persona un tanto especial, extraña, diferente. Ninguno de los dos imaginaba que un par de años más tarde las cosas darían un gran giro.
viernes, 18 de enero de 2013
KISS ME HARD BEFORE YOU GO. (IV)
Me senté en mi escritorio, dispuesta a meditar seriamente hasta que di con la idea de hacer una lista. Defectos y virtudes. "el otro" y Kai. Antes de empezarla siquiera, ya sabía quién iba a perder. No me equivoqué. Debería haber hecho caso a aquella lista, debí seguir el camino correcto, debí haber hecho caso a mi cabeza. Hasta que mi estómago empezó a gritar y retorcerse con rebeldía, y rompí la lista en pedazos, mientras me dirigía a "el otro" para decirle que me quedaba con él. Que yo también le quería.
Nuestros segundos besos duraron un crepúsculo. ¿Tan incompatibles somos? Me di cuenta de que sí. Y de que "el otro", aunque me prometió el futuro, se estaba equivocando. Esta vez no hubo vuelta atrás.
Punto y final. FIN.
Nuestros segundos besos duraron un crepúsculo. ¿Tan incompatibles somos? Me di cuenta de que sí. Y de que "el otro", aunque me prometió el futuro, se estaba equivocando. Esta vez no hubo vuelta atrás.
Punto y final. FIN.
KISS ME HARD BEFORE YOU GO. (III)
Siempre me han gustado y siempre he odiado los septiembres. Suena paradójico, y los dos contestan al mismo motivo: los septiembres eran los que nos unían. Nunca he sabido si esto era malo o bueno, de ahí mi indecisión.
No sé si es porque habíamos crecido, porque las cosas habían cambiado o porque había llegado nuestro momento, pero el caso es que todo cambió.
Me acostumbré a su presencia diaria, a hablar de mil cosas, a confiar un poco más en él. Pero era "el otro" y, por supuesto, me falló. Me falló muchas veces. Yo le perdoné, por supuesto. Le perdoné muchas veces. Eran pequeñeces, yo no le quería, así que no me costaba. En diciembre volví a atreverme, volví a ser valiente. Y esta vez me acerqué más a una respuesta. Pasó diciembre, y ante el último fallo de "el otro" me sentí más dolida.
Un buen día me desperté y decidí que no quería más . Que estaba cansada de aguantar a pie de cañón. Me cerré en banda y no supe nada más de él. Me sentí feliz como nunca.
Los días pasaban y no volví a encontrarme con su mirada. Rehuí sus sonrisas matutinas hasta que vio que de verdad me pasaba algo, que esta vez no era como las otras. Hasta que vio que era lo que yo quería, y se hizo a un lado. Quizá en lo más hondo me decepcionó su abandono. Si fue así, no lo exterioricé.
Conocí a una persona nueva, una persona que me sacó mil sonrisas y una, que era la perfección en persona. Esta persona fue uno de los Kai, quizá el mejor.
Pero "el otro" tiene la curiosidad cualidad de volver cuando menos se le necesita, cuando menos se le quiere presente. Esta vez no me detuve y le pregunté por qué. "¿Por qué? ¿Por qué has vuelto? ¿Por qué ahora?". Su respuesta se clavó dentro de mí, haciéndome naufragar. "¿Porque te quiero?".
No sé si es porque habíamos crecido, porque las cosas habían cambiado o porque había llegado nuestro momento, pero el caso es que todo cambió.
Me acostumbré a su presencia diaria, a hablar de mil cosas, a confiar un poco más en él. Pero era "el otro" y, por supuesto, me falló. Me falló muchas veces. Yo le perdoné, por supuesto. Le perdoné muchas veces. Eran pequeñeces, yo no le quería, así que no me costaba. En diciembre volví a atreverme, volví a ser valiente. Y esta vez me acerqué más a una respuesta. Pasó diciembre, y ante el último fallo de "el otro" me sentí más dolida.
Un buen día me desperté y decidí que no quería más . Que estaba cansada de aguantar a pie de cañón. Me cerré en banda y no supe nada más de él. Me sentí feliz como nunca.
Los días pasaban y no volví a encontrarme con su mirada. Rehuí sus sonrisas matutinas hasta que vio que de verdad me pasaba algo, que esta vez no era como las otras. Hasta que vio que era lo que yo quería, y se hizo a un lado. Quizá en lo más hondo me decepcionó su abandono. Si fue así, no lo exterioricé.
Conocí a una persona nueva, una persona que me sacó mil sonrisas y una, que era la perfección en persona. Esta persona fue uno de los Kai, quizá el mejor.
Pero "el otro" tiene la curiosidad cualidad de volver cuando menos se le necesita, cuando menos se le quiere presente. Esta vez no me detuve y le pregunté por qué. "¿Por qué? ¿Por qué has vuelto? ¿Por qué ahora?". Su respuesta se clavó dentro de mí, haciéndome naufragar. "¿Porque te quiero?".
miércoles, 16 de enero de 2013
KISS ME HARD BEFORE YOU GO. (II).
Lo único que sé a ciencia cierta es que fueron los primeros labios que me hicieron sentir algo por dentro. Nunca había sido tan atrevida como lo fui con él, no había sido tan valiente jamás. Me atreví a decirle todo tras unos besos de niños, o no tan de niños, aunque eso éramos entonces. Jamás me había sentido tan viva.
Normalmente, si no quieres pasar tu vida al lado de una persona, le contestas que solo sois amigos. Si quieres compartir tu tiempo con ella, intentarás ser algo más. Pero "el otro" siempre ha sido un poco incomprensible y se atrevió a murmurar un "YA SE VERÁ".
Aquel verano fue interesante y nuevo para mí, lleno de luces y gente nueva, lleno de salidas, y de entradas triunfales. "el otro" fue alejándose de mi mente hasta quedarme completamente a salvo. Llegué a olvidarme de su existencia.
Pero, como siempre, septiembre es testarudo y siempre vuelve, como "el otro". Sí, "el otro" siempre está ahí presente a su manera, y en cuanto le miré a los ojos descubrí que seguía atada a ellos. De pies y manos.
Pero poco a poco, nuestros caminos se enlazaban con los de otras personas. Ojalá hubiésemos enlazado los nuestros... Existieron ciertos momentos que me hacían pensar que no se había acabado, que todavía nos quedaba esa conexión tan poco clara, esa conexión que aclaraba tan poco. Las sonrisas, las miradas, esa red eléctrica que nos unía, esas risas mágicas. Y no me equivoqué.
Normalmente, si no quieres pasar tu vida al lado de una persona, le contestas que solo sois amigos. Si quieres compartir tu tiempo con ella, intentarás ser algo más. Pero "el otro" siempre ha sido un poco incomprensible y se atrevió a murmurar un "YA SE VERÁ".
Aquel verano fue interesante y nuevo para mí, lleno de luces y gente nueva, lleno de salidas, y de entradas triunfales. "el otro" fue alejándose de mi mente hasta quedarme completamente a salvo. Llegué a olvidarme de su existencia.
Pero, como siempre, septiembre es testarudo y siempre vuelve, como "el otro". Sí, "el otro" siempre está ahí presente a su manera, y en cuanto le miré a los ojos descubrí que seguía atada a ellos. De pies y manos.
Pero poco a poco, nuestros caminos se enlazaban con los de otras personas. Ojalá hubiésemos enlazado los nuestros... Existieron ciertos momentos que me hacían pensar que no se había acabado, que todavía nos quedaba esa conexión tan poco clara, esa conexión que aclaraba tan poco. Las sonrisas, las miradas, esa red eléctrica que nos unía, esas risas mágicas. Y no me equivoqué.
sábado, 12 de enero de 2013
KISS ME HARD BEFORE YOU GO. (I)
Las cosas que más duran en el tiempo comienzan siendo las más insignificantes. Aquel día yo no lo miré más que un par de minutos. A partir de ahí, me enzarcé en su mirada y tiempo más tarde me di cuenta de que las palabras hirientes también son espinas.
Era un chico bastante común, sin nada especial. Nunca conseguiré saber por qué me fijé en él, pero lo hice. Y es el comienzo de mi historia. Sucedió un septiembre bastante común, con sabor al calor de verano todavía en el aire. Las madrugadas eran más frías y, como siempre, empezaron las clases. Yo era bastante ingenua, inocente. Aún confiaba en las personas. Repito que es una persona común y corriente, sin nada especial. Llamémosle "el otro". Sin mayúsculas, jamás las mereció aunque le hiciese competencia a cada Kai de mi vida. "el otro" no fue mi primer beso, ni mi primer novio. En realidad, nunca pude catalogar lo que era, lo que éramos. Quizá un 'nada a medias' estaría bien, por poner algo.
Era un chico bastante común, sin nada especial. Nunca conseguiré saber por qué me fijé en él, pero lo hice. Y es el comienzo de mi historia. Sucedió un septiembre bastante común, con sabor al calor de verano todavía en el aire. Las madrugadas eran más frías y, como siempre, empezaron las clases. Yo era bastante ingenua, inocente. Aún confiaba en las personas. Repito que es una persona común y corriente, sin nada especial. Llamémosle "el otro". Sin mayúsculas, jamás las mereció aunque le hiciese competencia a cada Kai de mi vida. "el otro" no fue mi primer beso, ni mi primer novio. En realidad, nunca pude catalogar lo que era, lo que éramos. Quizá un 'nada a medias' estaría bien, por poner algo.
martes, 1 de enero de 2013
NO VALE LA PENA DEJAR DE VOLAR.
Nunca he sabido definirme del todo. De una forma u otra, siempre evito el tema. Lo único que sé a ciencia cierta sobre mí misma es ese "¿por qué?" presente en cada situación. Esa pregunta a la que tan a menudo no encuentro respuesta, pero me empeño en encontrar, pues es por lo que vivo. Por cada detalle ínfimo e insignificante, por cada pequeño porqué, por cada gesto en un rostro impasible, por cada impasibilidad en una persona acostumbrada a gesticular. No sé si me seguís. Lo que quiero decir es que solo me fío de lo que mi mente retorcida es capaz de dilucidar entre tanta información.
Siempre he sido una persona independiente, supongo que debido a las faltas o ausencias y a un par de cosas más. Es complicado explicar esa sensación de independencia que tengo a medias. Sí, a medias. Algunos días me despierto sin sentido de la necesidad, como si no me hiciese falta nada más allá de mí misma. Y me siento egoísta, pero a gusto. Otros amaneceres, en cambio, me quedo pegada a las sábanas, algo asustada. Con el corazón encogido por la angustia. Y me pregunto por qué. Y lo adivino. Porque si perdiese a algunas personas, si perdiese algunas cosas, a lo mejor me dolía tanto que no podría soportarlo, ¿no? A lo mejor no soy tan diferente al resto del mundo como acostumbro a pensar. A lo mejor, simplemente, llevo años engañándome a mí misma. A lo mejor, nunca lo sabré. Esos días en los que me pego a las sábanas, todo me cuesta un poco y empiezo a echar de menos cosas que no vienen a cuento. Principalmente, echo en falta algunas despedidas. Sí, dolerán, pero son necesarias. De verdad que lo son. En estas ocasiones, me repito que no vale la pena dejar de volar.
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